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miércoles, junio 08, 2011

el hombre en la esquina

Hoy pasaba por calle central, haciendo las cosas que siempre hago ahí, divagando y dejando pasar, vehículos pasando, la hora pasando, un café pasando, ideas pasando, y derrepente lo vi, estaba parado en la esquina, exactamente como la ultima vez que lo vi pero, con 25 o 30 años mas, el se giro, me vio, pálida su piel se torno de momento, me fijo la mirada clavándome en el alma una pregunta, claro, yo estaba ahí mirándolo y el me reconoció, 25 o 30 años mas joven.

no lo evitamos, nos acercamos, desconocidos reconociéndonos en la esquina, no había tiempo, que paradoja, por que el tiempo era la duda, nos hicimos un momento, nos saludamos como si nos conociéramos pero yo nunca lo había visto tan viejo y el hacia años que no me veía, menos así, tal y como me recordaba, nos sentamos a tomarnos un café y a tratar de explicarnos lo que pasaba, comenzó el, torpe me dijo "se que no me conoces pero... eres exactamente idéntica a una mujer que conocí hace muchos años, unos 30 quizás..." me hablo de mi pelo, de mi sonrisa de mi gusto por el jugo de naranja en las mañanas, de como me atravieso en la cama en la mitad de la noche, de mi fijación con los autos rojos, me hablo de la música, de la cordillera, del viaje que hicimos hacia a la península del peloponesio, de los bailes en las aceras de buenos aires, cosas que según el habían pasado hacia tantos años, pero la verdad le dije es que de caminito volvimos hace una semana, me miro fijamente "te burlas" me dijo, jamas le repliqué.

le conté de sus rozas en mi almohada, de las flores secas, de su alergia a mi gata, de la cara de su madre cuando le dijo que nunca volvería a la casa, que quería ser pintor, le conté como reía con las películas de terror y como disfrutaba viéndome tener miedo, de lo absurdo de aquella película que vimos en el cine, de lo torpe que era para tocarme el cabello, siempre se le enredaba en los dedos y me lo jalaba demasiado fuerte, le hablé de tantas cosas que habíamos hablado antenoche en mi cama, con las sabanas blancas que compramos de oferta, y el, recordaba todo teñido en sepia, espantosamente lejano y al mismo tiempo ahí, sentado frente a el,

nos bebimos el café, temí a la hora de preguntarle pero le pregunté de todas formas, "que pasó con nosotros... eramos tan felices" enmudeció, "lo fuimos" dijo lúgubremente, "enormemente felices" y luego callo, me miro en los ojos con los suyos inyectados en lagrimas y en dolor, supe que vendría algo difícil, supe que me había tocado la parte fácil, sentí pena por el, "en algún tiempo mas- titubeo- en algún tiempo mas... morirás", rodaron amargas gotas por sus mejillas, tomo mi mano y vi un anillo, había reconstruido su vida, sentí alegría, de golpe se paro de la mesa, me miro, 30 años después en ese café me dijo "perdóname, por no haber dicho la cosas que siempre debí decir, fui un necio y un cobarde, perdóname" y marchó, marché yo también, serena a pesar de semejante encuentro o confesión, llegue a casa y me senté a escribirles esto, debe estar por llegar atravesar la puerta, 25 años antes de que me encuentres en la acera.

3 comentarios:

  1. Preguntas suicidas..........

    El negro

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  2. time traveler s wife

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  3. he, primera vez que hago esto de comentar en tu blog, y leer sin que me muestres tú tus escritos, me impresiona gratamente la conjugacion de realismo magico de tu relato muy cortazar, muy oscuro por lo demas, besos pequeña fue una grata lectura de post turno.
    daniel

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