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miércoles, junio 22, 2011

La Pashmina

Una pashmina de cachemira, eso me dijo Sara que quería de regalo de navidad, una pashmina, y yo la mire con los ojos perdidos y le dije "bueno".

Siempre con Sara nos decimos que queremos de regalo para nuestras navidades, cumpleaños, aniversarios, siempre ha sido así, ambos lo encontramos practico, no hay regalos malos, no hay sonrisas cínicas, ella me da el Ipod que quiero para navidad y yo le doy su fin de semana en el Spa de moda, es más, sus amigas han optado por hacer lo mismo con sus maridos y se van juntas al spa luego de la primera semana de enero, es perfecto, excepto por Pamela, ella se resiste, dice que si hiciera eso con su marido, perdería la gracia..."¿que gracia?" pregunto yo siempre y es que... en serio, que gracia podría tener que tu pareja se pasee en el mall moliéndose los cesos para darte algo que, sin importar cuanto te ame, es posible que no te guste nada. en fin; pobre tipo, el marido de Pamela. nosotros con Sara tenemos eso solucionado, nos decimos que queremos de regalo, siempre lo hacemos y así no hay malas sorpresas, ni malos ratos, no se necesitan ticket de cambio, los precios son equiparables y justos, no nos cargamos aun con mas estres que el necesario, lo de las fiestas en si ya es suficiente, las tiendas llenas, los precios inflados, los papeles, los colores y los estacionamientos. pero Sara es muy sensata, me dice lo que quiere cada año.

Y esa mañana tomé el auto, partí temprano al centro comercial, para evitar el bullicio y el gentío, partí a comprar la Pashmina de Cachemira que quería Sara y cuando estaba llegando al estacionamiento, me acorde que no tenia idea de que carajo sería una Pashmina, una pashmina de cachemira. Bueno si es de cachemira seguro es algo de vestir, le preguntaré a la dependienta de la tienda y ella me dirá, que sensatez la mía, y la de Sara por decirme que la quería de Cachemira, debe saber que yo no sabría que era una pashmina, por eso lo ha hecho.

Deje el estacionamiento y me dirigí a esa tienda donde Sara se compra la ropa o como ella dice "la tienda donde se viste", segundo piso a mano derecha después de la zapatería infantil, y aquí es donde comenzó el problema, la entrada a la tienda estaba cubierta con una lona negra, unas letras rojas de mal gusto rezaban sobre ella "cerrado por remodelacíon" mas abajo unas palabras de disculpa a la distinguida clientela y anunciando nueva apertura en 2 semanas mas... ¿dos semanas? en serio... ¿¿dos semanas?!!! seguramente la gente de la tienda estaba loca, pasarían las fiestas cerrados por remodelacion... perderían ventas, caerían en popularidad, la gente probaría otros lugares, nuevas tiendas donde "vestirse" y por sobre todo, yo no tendría mi Pashmina... tranquilo Fernando, me dije, Tranquilo, respiré hondo y saqué el Iphone, busqué Pashmina en google y resultó ser un pañuelo, habitualmente construido de Cachemira, eso lo hacia mas fácil, y se encontraban muy de moda, comencé a mirar los maniquíes de los escaparates, muchas vestían pashminas, muchas de chachemira, muchos colores, modelos, algunos con diseños otros lisos, a cuadros de un color o de varios, de diferentes largo y formas, algunos tenían flecos y otros no, miré escaparates de muchas tiendas, caminé por partes del centro comercial por las que nunca había caminado, por que ni Sara ni yo compramos en esas tiendas, no sabia que existían, di vueltas, miré precios y eran tan variables, algunos baratos y de ofertas y otros ridículamente caros para un pañuelo de lana, caminé como si estuviese de vacaciones en algún país lejano, caminé mucho, y al final caí, rendido en un asiento de un pasillo perdido, sin pashmina, había tantas opciones, no esta la tienda favorita de Sara, de donde seguro cualquiera hubiese servido, todo lo de esa tienda le gusta, pero no estaba.

Pero que insensata es Sara, pensé primero, pedirme algo tan complicado, yo jamas le he hecho eso, siempre le digo exactamente lo que quiero,es simple. Como ese año que le pedí una raqueta de tenis, no cualquiera, le dije que quería la Performance Head pct ti one, la que venden en esa tienda del logo azul, aquella, eso es fácil, no había que elegir nada, solo encordarla y llevarla a casa, pero una pashmina, es como pedir un perro, demasiado amplio y luego recordé que era todo culpa de la tienda, si no hubiese estado cerrada yo no tendría tantas opciones, solo 2 o 3 y sería fácil, pero como la tienda estaba cerrada me había tenido que recorrer este lugar entero, tenia demasiadas opciones, y solo hoy disponía de tiempo para comprar el regalo, ya se acercaba el medio día, como vuela el tiempo en estos recintos infernales, se comenzaba a llenar de gente, de ruido de papeles de regalo, de olor a dulces, a comida y reanudé mi búsqueda, traté de concentrarme, pero tenia la mente en blanco bloqueada, nunca, de todos los años que habíamos estado juntos, nunca me había pasado esto, tener que elegirle algo así a Sara, siempre habíamos sido tan sensatos.

Me di algunas vueltas mas y comencé a perder el recorrido, visité tiendas que ya había visto, consulte por productos que ya había cotizado y no recordaba, miraba cosas para mi, accesorios para el auto, unas cosas para el escritorio y me perdía de nuevo, vuelta tras vuelta, estaba perdido, me senté de nuevo y reconocí mi fracaso, no sabia que hacer ni a quien llamar entonces recordé a Pamela, claro, ella sabia de esto, ella "elegía" el regalo de su marido así, a ciegas, ella sabría que hacer, tenia su numero en el celular, estaba seguro y es aquí donde el destino se burla y me juega la mala pasada, la llamo, suena el timbre una, dos, tres veces.

-alo?- la voz de un hombre
-pamela?- pregunto sorprendido, nervioso
-no, su marido... quien habla?- contesta Felipe por el otro lado
- Fernando el marido de Sara- me presento- estará tu señora por ahí, necesito preguntarle algo

Felipe me dice que Pamela y el han confundido los celulares en la mañana (por que son iguales) y que el de él estaba sin batería, es decir, encontrar a pamela, ahora, imposible. Joder, me suda la mano, me comienzo a angustiar, en mi nerviosismo le cuento todo a Felipe, lo de la pashmina de Cachemira, que es un pañuelo, habitualmente de cachemira, lo de la tienda, cerrada en estas fiestas, que locura, lo de los pasillos de el centro comercial, las vueltas, los colores, los tamaños, los modelos y Felipe suelta la risa, relajado, ¿que le pasa a este hombre?? "tranquilo Fernando" me dice "mira yo le tengo que comprar esta tarde el regalo a la Pame, salgo ahora al centro comercial y nos juntamos alla en 15 minutos y le compramos algo a las brujas". su sentencia fue a la vez un salva vidas, él sabría que hacer, ellos siempre son insensatos, compraríamos la pashmina, la de cachemira, todo estaría bien ahora, nos pusimos de acuerdo en el lugar y cortamos.

15 minutos después Felipe y yo nos encontrábamos en la entrada norte, me vé angustiado, me invita un café dice que así todo será mas fácil, nos sentamos en el café mas cercano, y aquí comienza lo extraño.

-como está Sara- me pregunta de frontón
-Bien y ¿pamela?- le digo
-estupendamente, quiere teñirse el cabello, habló de eso anoche un rato, creo que se siente vieja-
-si a Sara le pasa igual, quiere llevar las canas con dignidad pero le duelen, lo sé, se le nota en los celos-
- si a la pame le pasa también, pero nunca ha sido celosa, excepto en la U-
-Sara en cambio es bravisima- confesé derrepente- se enoja incluso con las tipas de la televisión
- pero que raro si es tan guapa-comenta Felipe, relajado, natural
- si pero se acompleja siempre de tonteras, como de que tiene la espalda ancha-
- o el poto gordo-
-o los dedos chuecos-
-jajajaja- reímos, ambos... reímos, respiré

-pero yo amo a la Sara tal y como es- eso me salio del alma, me di cuenta que hacia tiempo no se lo decía, me dio pena.

derrepente me encontré contándole a Felipe las tonteras que hacíamos cuando eramos jóvenes, como me enamoré de ella en el paseo al Elqui que hicimos con el guaton Troncoso, como usaba esos cintillos de cuero, como de woodstock, los rulos quemados en las puntas, los mates en su living, con su hermano chico, Marcelo, que ya está grande y peludo, tiene 2 niñitas. cuando le pedí pololeo, matrimonio, cuando nos fuimos a vivir a ese departamento horrible en el centro, que olía a viejo y a moho y teníamos solo una cama y una mesa de terraza.

Felipe me escuchaba atento, en silencio, sonreía, se nos había acabado el cafe hacia media hora, no tenia ganas de comprarle una pashmina, tonteras de minas, Sara tenia mil pañuelos y si no los tenia no importa, quería regalarle un riso de su propio pelo, 15 años atras, en el elqui. derrepente todo tenia sentido, Felipe se reía, ya abiertamente. caminamos mecánicamente a la tienda de discos, busque un disco de la janis joplin, le gustaba mucho en esos tiempos, tenia todos los discos, ahora no tiene ninguno, que se habrán hecho, no importa, este, este le gustaba, estoy seguro. se lo compré. fue un acto impulsivo, violento, insensato y por sobre todo, apasionado. Felipe riendo me dijo, me tengo que ir, yo le compre el regalo a la pame hace una semana.

Hoy en la noche Sara abrirá su regalo, no es una pashmina, no se si le gustará, no tiene flecos, como los flecos de sus faldas de aquellos años, ni es de colores extraños como sus blusas translucidas en la noche, no importa, sabrá que aun, sin pashmina, sin raqueta, sin regalos, sin certezas, aun con toda la insensatez de la pame y Felipe, aun sin spa ni semana en enero,aun que le cargue el disco dela janis, aun que no sea lo que espera, aun así, la amo.

1 comentarios:

  1. Sublime, como siempre, elevando lo cotidiano a niveles apolíneos.
    Saludos Cordiales de un seguidor tan fiel como perezoso al momento de comentar.

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