extiendo el brazo preparando la dosis, cargo el dispositivo y lo conecto
me meto una dosis alucinante de esto que me vuela los sesos, me deja mirando el techo, pupilas dilatadas, hoy me meteré algo de post rock, luego quizas a Hendrix, si aun me quedan ganas siempre tengo a Syb Barret para arrebatarme los oídos con su voz desafinada.
me da vueltas el techo, la mampostería es linda, no... es bellísima... no que va! es la raja, es mas, es la mejor maldita mampostería que he visto en toda mi cabrona vida y mi gata, huele tan bien ella, molesta, le carga Hendrix, aun que el post rock le encanta, excepto el de caspian, ese le aturde los oídos.
me pica alguna parte del cuerpo, como me cuesta descubrir cual es, efecto de esto que me estoy metiendo por las orejas... la musica (en que carajos estabas pensando degenerado) me rasco todas partes, al parecer le di en el blanco, silencio, pausa, interludio, ya no me pica nada.
me comienzo a quedar dormida, las cenizas del cigarro se consumen a si mismas, quien como ellas, yo en cambio consumo a otros, seres humanos, musica, cosas, comida... maldito cigarro, huelo el perfume nuevo en mi antebrazo, es dulce, me ahoga, mejor cambio el disco pero para que si ya me estoy quedando dormida, antes de caer entregada a los sedantes entre los treble y los bass mas profundos, me acuerdo que tenia que acordarme de ti, eso, para echarte de menos, o ni siquiera, para querer que estuvieras aquí, conmigo. olías tan bien.
Una versión en acido de la noche boca arriba.
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